1.9 José Antonio Labordeta  
     
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C r o n o l o g í a B i o g r a f í a S o b r e  é l
C o n t a c t o     A g e n d a

P O E M A S

Método de lectura.

Endymion.
Editorial Ayuso, 1980
Diseño gráfico: L.Romeo
Viñeta de portada: Lagunas.

 

L I B R O S
Sucede el pensamiento, 1959
Unamuno: Diario poético, 1965
Las sonatas, 1965
Cantar y callar, 1971
Treinta y cinco veces uno, 1972 Tribulatorio, 1973
Cada cual que aprenda su juego, 1974 Poemas y canciones, 1976
Método de lectura, 1980
Con la voz a cuestas, 1982
Aragón en la mochila, 1983
Jardin de la memoria, 1985
El comité, 1986
Diario de náufrago, 1988
Mitologías de mamá, 1992
Los amigos contados, 1994
Monegros, 1994
Un pais en la mochila, 1995
Tierra sin mar, 1995
Con la mochila a cuestas, 2001
Banderas rotas, 2001
Dulce sabor de días agrestes, 2003
Cuentos de San Cayetano, 2004
 

       

 

Muchas tardes
en la destartalada calle de mi casa
una muchacha dulce
me preguntaba el nombre
de las flores que, en manojo,
apretaba entre sus manitas.
          Hace tiempo que no me la encuentro.
He preguntado por ella
y nadie la conoce.
Pero yo me sabía los hombres
de sus flores y la recuerdo dulce,
pequeña, rubia,
como un amanecer apasionante
del verano.

 

Método de lectura (1981) y Jardín de la memoria (1985) constituyen ya la poética más madura de José Antonio Labordeta. Ahora el creador asume todas las circunstancias que le rodean para tratar de intrepetar el destino humano; asume también la capacidad de fabulación para la creación de los poemas ("Os contaré mi vida / tal y como nunca ha sido", nos dice en la primera de las obras). También sus canciones sufren paralela transformación e, incluso, cuando atacan temas "épicos", como "Somos", lo hacen desde la búsqueda, la autoafirmación, el autoconocimiento.

  Encontramos una serie de motivos que van a ser característicos de su obra posterior: el vacío del recuerdo, el deseo de huida (tan del gusto de su hermano Miguel), el escepticismo hacia la cosa pública (esos abatimientos depresivos propios de su lucha por la utopía). Es representativo el poema "Quiero llegar al mar...", que pasó a ser la letra de una canción, en el que se expresa el deseo de huida. Los espejos se multiplican ahora, ya sean como desolación ante la falta de reconocimiento ("Tu voz, siempre tu voz"), ya como espejo de la desolación ("Pavana para un niño muerto en el Líbano", "El espejo"). Comienza también a aparecer la concepción de la vida como naufragio ("El viejo armario"), que será el leifmotiv de su siguiente libro. Tiempo de despedida supone una parada con mirada atrás incluida; los poemas se tornan más urbanos y aparecen como motivos centrales la ciudad (esta Zaragoza amada y odiada, los recuerdos y el pensamiento, la madre y las sucesivas transformaciones del yo) y vuelve al poema corto, en el que se concentra impresión del paisaje, sentimiento y reflexión y siempre esa pátina de nostalgia, de fatal destino hacia la tristeza.

( Del texto de Antonio Pérez Lasheras sobre la obra poética )

 

Poemas escritos entre
el 9-3-77 y el 12-10-80
en Zaragoza y Villanúa (Huesca)