1.4 José Antonio Labordeta  
     
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C r o n o l o g í a B i o g r a f í a S o b r e  é l
C o n t a c t o     A g e n d a

POEMAS y CANCIONES

Cantar y callar

Libro/Disco.
Edicioness Javalambre
Zaragoza, 1971.
Colección Fuendetodos de poesía, Dirigida por Julio Antonio Gómez Editor: Javier Climent,
Director de ediciones: Eduardo Valdivia.
Supervisión de Luciano Gracia Fotografías de J. Alcón.

Canciones del disco:
Cara A Los leñeros. Los masoveros Cara B Requiem por un burguesito. Las arcillas

 

L I B R O S
Sucede el pensamiento, 1959
Unamuno: Diario poético, 1965
Las sonatas, 1965
Cantar y callar, 1971
Treinta y cinco veces uno, 1972 Tribulatorio, 1973
Cada cual que aprenda su juego, 1974 Poemas y canciones, 1976
Método de lectura, 1980
Con la voz a cuestas, 1982
Aragón en la mochila, 1983
Jardin de la memoria, 1985
El comité, 1986
Diario de náufrago, 1988
Mitologías de mamá, 1992
Los amigos contados, 1994
Monegros, 1994
Un pais en la mochila, 1995
Tierra sin mar, 1995
Con la mochila a cuestas, 2001
Banderas rotas, 2001
Dulce sabor de días agrestes, 2003
Cuentos de San Cayetano, 2004
 


       

 

Hablo por hablar,
Hoy que está desierto el mar
Y una paz agreste invade
Estas turolenses llamaradas
de fuego y de dolor.

Hablo del día a día que sucede,
De las tardes que adiós nos despedimos,
De los hijos que llegan,
De las tierras que acogen nuestros cuerpos
Y de todo aquello
Que va formando, en fin, nuestra figura.

Del paso indefinido
Hablo también
Y hablo, para quedar en paz con mi conciencia,
del tiempo jamás recuperado,
huído entre sonrisas, adioses y lágrimas,
que nadie reservó para el otoño.

Hablo del campesino y de su hondura,
del herrero que fragua su tristeza,
del minero que invade las entrañas,
del poeta que, a solas, agoniza.
Hablo de mi mujer y su esperanza.

Y hablo de este pequeño dios
que ha entrado en casa,
después de tantos días esperado.

Hablo y hablo
Y nunca sé por qué guardar silencio.

 

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P r i m e r    v o c a b u l a r i o

Izquierdas
y derechas.
Rojos
y blancos.
Buenos
y malos.
Fascistas,
comunistas.
Londres bombardeado.
Berlín canta en las calles:
MAdrid guarda silencio.

Teruel,
Ebro,
Brunete.

Belchite desolado.
Papá reza a su santo.
Mamá llora a su virgen.

-¿Cómo podéis pensar
que no quiera saber
quién encendió la hoguera
en la que pude haber muerto
asesinado?...

Normandía.
Pearl Harbour.
Nagasaki.
Stalingrado.
Londres canta en las calles.
Berlín bombardeado.
Madrid guarda silencio.

Teruel,
Ebro,
Brunete,
Belchite desolado.
Mamá llora a su virgen.

y yo quiero saber
los nombres, uno a uno,
de quienes nos cortaron
la infancia
con sus cantos de guerra,
de venganza
e hicieron de este mundo
un triste Campo Santo.

 

 

 

 

Meditación en vísperas


Todo aparenta igual
Y, sin embargo, un pequeño pájaro ha sucumbido
Bajo la prestigiosa luz de la tarde.

Su agonía ha sido minúscula,
Imprecisa. Sobre los árboles -las ramas aún
No florecidas- los anuncios del día estaban hechos.

Pasaba el viento,
pasaba el cielo,
pasaba el hombre hacia su casa
y junto a aquel camino
yacía la espléndida figura de la aurora.
(...)


Epílogo

(...)
No,
no era así como hubiese querido
terminar este libro -A veces, pienso
que sería preferible callar, guardar
silencio- pero hay tanto dolor
por estas latitudes.

 


El nuevo libro es fundamental en la lírica de José Antonio Labordeta: Cantar y callar (que tiene el mismo título que su primer disco; incluso en la edición de Fuendetodos se incluía un disco sencillo con cuatro de canciones más clásicas).

  El libro estaba preparado para la imprenta en 1967 y la censura no permitió su edición hasta 1971. Es uno de los más coherentes y sólidos de su autor, porque en él alcanza una voz personal y auténtica, abandonando o depurando los ecos que asomaban en la poesía anterior. El encuentro del autor con la realidad social que le había preocupado de manera "intelectual" hasta ese momento (el Bajo Aragón, con sus gentes, sus problemas, sus silencios) se funde con lo autobiográfico. De este enfrentamiento, surge la conclusión que, a manera de reflexión, sobrepasa lo personal para universalizarse. La primera composición, "Hablando por hablar" funciona a manera de prólogo, como una relación de intenciones: habla del yo, del tiempo, del recuerdo, de las gentes de su tierra, de su familia, etc. "Belchite" marca otro de los mitos del poeta; de allí proceden muchos de los recuerdos de su infancia, su particular reencuentro con la guerra, la búsqueda de sus raíces familiares y aparecen las preguntas sin respuesta. La composición tiene un tono muy similar a las canciones de esta época; también en el uso de las preposiciones que expresan ese mundo enfrentado: "¿Quién ha puesto el olivo / enfrente del olivo?"; "¿Quién ha traído muerte / en contra de la muerte?".

( Del texto de Antonio Pérez Lasheras sobre la obra poética )