| 2.20 | José Antonio Labordeta | LCD |
| 2 0 0 1 | Con la voz a cuestas |
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Labordeta,
el triunfo de la palabra y la canción. Labordeta, el triunfo de la palabra y la canción El espectáculo llevaba el mismo nombre que el libro editado unos años antes para Los Libros de la Frontera, «Con la voz a cuestas», un itinerario autobiográfico y entrañable, a la vez que imprescindible para conocer de primera mano los avatares de los cantautores, y, sobre todo, de él mismo en los años finales de la Dictadura y la Transición. El espectáculo no era sino una inmolación pública del Labordeta íntimo y artístico, un festín sombrío por el que desfilaban las amargas evocaciones de la guerra fratricida, la infancia entre latinajos y aulas grises, sus maestros musicales, sus dudas como enseñante, el paisaje duro de la tierra, las banderas rotas por el desencanto político.. No cabían las «Meditaciones de Severino el sordo» o cualquiera otra de las numerosas canciones jocoso-festivas de su repertorio. Sólo cabía el sentimiento, la mirada hacia dentro, la reflexión. Cargar con la voz y abrirla solo para contar durezas y recuerdos dolientes. Y sobrecogía. Curiosamente aquel montaje, que recorrió Aragón de norte a sur, no llegó a plasmarse oficialmente ni en disco ni en audiovisual. Mas, afortunadamente, Prames, con esa impagable colección de disco-libros a los que ya nos estamos malacostumbrando, ha abierto sus puertas a aquel olvido y ha recuperado el viejo montaje, pero remozándolo y añadiendo nuevos contenidos. Se mantiene el hilo básico de poesía, canción y recitado, también la huella mayor del mundo labordetiano, pero se amplía la nómina de poetas, de músicos invitados, de rapsodas y, especialmente, se añaden nuevas canciones aunque sea en detrimento de otras imprescindibles del repertorio del cantautor, caso de «Aragón» o «La vieja». Así, a poetas como Julio A. Gómez, Rosendo Tello, Manuel Pinillos, Ignacio Ciordia, José Luis Rodríguez y, obviamente, Miguel Labordeta, se añaden ahora Achel Conte, Angel Guinda y José Antonio Rey del Corral. Y músicos, entonces, como Luis Fatás, Paco Medina, Toño Sainz y Paco Aguarod, ceden el testigo vía Aguarod, alma mater del proyecto, a un extenso plantel de instrumentistas y cantantes: Pascal Gaigne, María José Hernández, Gabriel Sopeña, Santiago del Campo, Jorge Sarraute.., además de una orquesta de cuerda compuesta por 10 músicos. Entre todos han construido este edificio sonoro inédito y único en la historia de la arquitectura musical española. Poetas y músicos, bardos y cantantes espigando el universo labordetiano de forma ágil y lúcida, con momentos logradísimos en los dos bellísmos duetos de Labordeta con María José Hernández («Adamar») y con Sopeña («Mai»), y otros espinosamente desgarradores con los recitados de Mariano Anós sobre versos de Miguel Labordeta o los de Eduardo González sobre los de Julio Antonio Gómez, cuando no llenos de ternura, como los de Angela Labordeta sobre los propios de su padre. El resumen es un itinerario poético-musical hondamente autobiográfico y atado fuertemente, como la vieja sabina, a esta tierra. El difícil triunfo, en suma, de la palabra y la canción en la España-va-bien de la telebasura y los superventas detritus.
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