José Antonio Labordeta
P Á G I N A   P R I N C I P A L

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C r o n o l o g í a B i o g r a f í a S o b r e  é l
C o n t a c t o (  Acerca de esta página  ) A g e n d a

 

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José Antonio Labordeta
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P O E M A S

PRESENTACIÓN   BIOGRAFÍA DE LABORDETA
ALGUNAS CLAVES PARA LA LECTURA DE LA OBRA DE J.A.L.
BIBLIOGRAFÍA Y DISCOGRAFÍA
SOBRE LABORDETA, BIBLIOGRAFÍA BÁSICA

Cuatro poemas traducidos al euskara por
F E L I P E   J U A R I S T I

 

 


índice


ARAGÓN
CANCIÓN PARA UNA LARGA DESPEDIDA
CANTO A LA LIBERTAD
CANTA, COMPAÑERO, CANTA
HOMENAJE A VÍCTOR JARA
ROSA, ROSAE
CAMINAREMOS
REGRESARÉ A LA CASA
CIERZO
COMPAÑEROS
ALBADA
LAS UVAS DULCES
CON TUS MANOS
SOMOS
MAR DE AMOR
LLEGAR AL MAR
JUNTO A TI
TRILCE
BANDERAS ROTAS
A VECES TE DESCUBRO
ADÓNDE
¿QUIÉN TE CERRARÁ LOS OJOS?
VIEJO PAÍS

 

 

C A N C I O N E S

 


ARAGÓN


Polvo, niebla, viento y sol,
y donde hay agua una huerta.
Al norte los Pirineos:
esta tierra es Aragón.

Al norte los Pirineos
y al sur la sierra callada.
Pasa el Ebro por el centro
con su soledad a la espalda.

Dicen que hay tierras al este
donde se trabaja y pagan.
Hacia el oeste el Moncayo
como un dios que ya no ampara.
Desde tiempos a esta parte
vamos camino de nada.
Vamos a ver cómo el Ebro
con su soledad se marcha,

y con él van en compaña
las gentes de estas vaguadas,
de estos valles, de estas sierra,
de esta huerta arruinada.


(Cantar i callar)


 

CANCIÓN PARA UNA LARGA DESPEDIDA


Escribo aquí
tu nombre sobre el viento.
Escribo aquí,
Pablo, tu último aliento,
tu caminar,
tu lucha contra el tiempo
sin comprender jamás
el desaliento.

Te fuiste así
dispuesto a regresa,
pensando que volver sería
natural.
Quedaste allí,
perplejo frente al mar,
frente a la soledad
que la muerte te abrió.

Nadie escribió
tu nombre en las paredes,
ni nadie habló de ti
con voz de llanto.
Te fuiste al polvo,
humilde y campesino,
como una acacia vieja
al borde del camino.

Pablo:
¿Qué voz destrozó el paisaje?
¿Quién hizo de tus ojos
un pobre peregrino
y de tu mano tosca
una herramienta más?


(Cantar i callar)

 

 

 

CANTO A LA LIBERTAD


Habrá un día
en que todos
al levantar la vista,
veremos una tierra
que ponga libertad.

Hermano, aquí mi mano,
será tuya mi frente,
y tu gesto de siempre
caerá sin levantar
huracanes de miedo
ante la libertad.

Haremos el camino
en un mismo trazado,
uniendo nuestros hombros
para así levantar
a aquellos que cayeron
gritando libertad.

Habrá un día
en que todos
al levantar la vista,
veremos una tierra
que ponga libertad.

Sonarán las campanas
desde los campanarios,
y los campos desiertos
volverán a granar
unas espigas altas
dispuestas para el pan.

Para un pan que en los siglos
nunca fue repartido
entre todos aquellos
que hicieron lo posible
por empujar la historia
hacia la libertad.

Habrá un día
en que todos
al levantar la vista,
veremos una tierra
que ponga libertad.

También será posible
que esa hermosa mañana
ni tú, ni yo, ni el otro
la lleguemos a ver;
pero habrá que forzarla
para que pueda ser.

Que sea como un viento
que arranque los matojos
surgiendo la verdad,
y limpie los caminos
de siglos de destrozos
contra la libertad.

Habrá un día
en que todos
al levantar la vista,
veremos una tierra
que ponga libertad.


(Tiempo de espera)


 

 

 

CANTA, COMPAÑERO, CANTA


Agua para el erial,
y trigo para el barbecho.
Para los hombres caminos
con viento y con libertad.

El miedo tiene raíces
difíciles de arrancar,
si ves que se hacen cadenas,
rómpelas y échate a andar.

Canta, compañero, canta,
que aquí hay mucho que cantar;
este silencio de hierro
ya no se puede aguantar.

Erizando los trigales
una voz viene a anunciar,
el camino en el que andamos
tu rabia lo encontrará.

Canta, compañero, canta,
que aquí hay mucho que cantar;
este silencio de hierro
ya no se puede aguantar.

Por el alba del camino
a tu hermano encontrarás,
dale la mano y camina
hasta llegar al final.

Agua para el erial,
y trigo para el barbecho.
Para los hombres camino
con viento y con libertad.


(Tiempo de espera)


 

 

 

HOMENAJE A VÍCTOR JARA


Repito estas palabras
con voz que se me escapa
a sitios donde crecen

el crimen, la amenaza,
la fiera soledad
de los que a hierro matan.

Pienso en la última tarde
cantando tus canciones
frente a la gran montaña.

Pienso en tu muerte sucia
batido por los golpes
los gritos y las balas.

Escucho tus silencios
largos como la lluvia,
regresando a su casa.

Repito tus caminos,
tus ojos, tus mañanas,
perdidos por el agua.

Grito tu voz clavada
contra el alba desnuda,
levantándose, izada

como un toro que surge
en una tarde clara
frente a la tierra parda.


(Tiempo de espera)

 

 

 


ROSA, ROSAE


Rosa, rosae
y también el valor de pi,

y el recuerdo final
por los muertos
de la última guerra civil.
Así, así, así crecí:

Dulcemente educados,
en tardes de pavor,
conteniendo la risa
el grito, y el amor,
sin comprender la fuerza
de un viento abrasador.
Fuimos creciendo en filas
de dos en dos,
cruzando las ciudades,
los barrios, la ilusión,
dejando todo atrás
sin comprensión.

Rosa, rosae...

Tristemente avanzando
bajo la lluvia, el sol,
o el aire pavoroso
de un padre sin valor
después de amargas horas
de fuego y de terror.
Y la mudéjar torre
aupándose
sobre un barrio vacío
como ojo escrutador
testigo de la vida
la muerte y el dolor.

Rosa, rosae...

Salimos adelante,
nunca sé la razón,
quizás como testigos,
o náufragos o heridos,
para plasmar la voz
del que nunca la alcanzó
sobre el viejo mercado,
turbio y atroz,
de gritos y verduras
al frío o al calor
de los eternos días
creciendo alrededor.

Rosa, rosae...


(Cantes de tierra adentro)


 

 

 

CAMINAREMOS


Caminaremos
hasta el instante
en que en la lluvia
crezca la libertad:

sobre los campos,
sobre los tejados,
sobre la esperanza y la soledad.
Sobre los espantos,
sobre las nostalgias,
sobre los espacios,
crezca la verdad.

Caminaremos
hasta la aurora
en que en el viento
renazca la igualdad:

entre los hombres,
entre las palabras,
entre los gestos,
entre cada cual.
Entre las manos,
entre los rostros,
entre los labios,
renazca la verdad.

Caminaremos
hasta el momento
en que las manos
sean fraternidad:

de pueblo a pueblo,
de isla a isla,
de casa a casa,
de ciudad a ciudad.
De viejo a joven,
de amor a amante,
de padre a hijo,
sea de verdad.

Caminaremos
hasta el instante
en que la lluvia
crezca la libertad.
Caminaremos
hasta la aurora
en que en el viento
renazca la igualdad.
Caminaremos
hasta el momento
en que las manos
sean fraternidad.


(Cantes de tierra adentro)

 

 

 

 

REGRESARÉ A LA CASA


Regresaré a la casa,
la casa de mi padre,
abriré la ventana
y que la limpie el aire.

Que limpie la esperanza,
que arrastre los recuerdos,
y arranque de los muros
los retratos ya muertos.

Que azote las arañas,
las ratas campesinas
que invaden los rincones
donde murió la vida

Regresaré a la casa...

Renovaré los suelos,
el techo y los tejados
y el muro que soporta
los cierzos más airados.

Blanquearé el silencio,
el patio y la cadiera,
y el rincón, donde los niños,
crecimos hacia fuera.

Regresaré a la casa...

Y cuando respirables
resulten las alcobas,
traeré a mis compañeros
para iniciar la obra

de levantar un árbol
delante de la puerta,
que dé cobijo al aire
y al hombre le dé sombra.

Regresaré a la casa,
la casa de mi padre,
abriré las ventanas
y que la limpie el aire.


(Labordeta en directo)


 

 

 

CIERZO


Año tras año
viene el cierzo empujando,
año tras año
por las laderas bajas
desde el Moncayo.

Compañero que avientas
los olivares
y empujas la ontina
a otros lugares,
vigila por los cerros
la tierra mía
que la están arruinando
día tras día

Sopla duro, paisano,
sopla de golpe,
libéranos a todos
de quien oprime al hombre.

Vigila los secanos,
la huerta cultiva,
los pueblicos perdidos,
las serranías,
no dejes que te destrocen
una tras otra
las comarcas que tienen
las tierras solas.

Sopla duro, paisano...

Las asolaron a costa
de las espaldas,
de las manos, los rostros
y las palabras
de los que ahora se encuentran
en los andamios
añorando sus tierras
años tras años.

Sopla duro paisano...


(Que no amanece por nada)

 

 

 


COMPAÑEROS


Compañero, compañero,
hasta aquí ya hemos llegado,
atrás dejamos la noche
con la violencia y el miedo.

Dejamos en los caminos
compañeros que no han vuelto,
que no han podido seguir
contra este brutal esfuerzo.

Qué larga ha sido la noche,
y el alba que tanto tarda:
salid al camino hermanos
que no amanece por nada,

y en nombre de los caídos,
de los que nunca llegaron,
hagamos de su esperanza
tiempos de hombres renovados.

Vamos ahora, compañeros,
a defender lo alcanzado
y a seguir hacia delante,
la lucha no ha terminado.

Defendamos os salarios,
los panizos y los ríos,
la igualdad entre los hombres,
las montañas y los trigos.

Qué larga ha sido la noche,
y el alba que tanto tarda:
Salid al camino, hermanos,
que no amanece por nada.


(Que no amanece por nada)

 

 

 


ALBADA


Adiós a los que se quedan
y a los que se van también.
Adiós a Huesca y provincia
a Zaragoza y Teruel.

Esta es la albada del viento
la albada del que se fue
que quiso volver un día
pero eso no pudo ser.

Las albadas de mi tierra
se entonan por la mañana
para animar a las gentes
a comenzar la jornada.

Arriba los compañeros
que ya ha llegado la hora
de tener en nuestras manos
lo que nos quitan de fuera.

Esta albada que yo canto
es una albada guerrera
que lucha porque regresen
los que dejaron su tierra.


(Cantata para un país)

 

 

 


LAS UVAS DULCES


Cuando las uvas dulces
van por el aire,
el otoño revienta
de parte a parte.

Y sobre el corazón
que lo contempla
nacen palomas blancas
¡qué alto que vuelan!

Palomas que son hojas
y pensamientos
que, a la vera del cielo,
se van muy lejos.

Lejos como las tardes
de aquel verano
que entre solanas altas
tomé tus manos.

Tus manos son ahora
como nostalgias
que las brumas de otoño
me traen a casa
a mi casa, cobijo
de la esperanza
de verte en los cristales
de mis ventanas.

Ventanas que se abren
hacia el principio
de tu rostro ensoñado
por los caminos,
veredas y paisajes
desde ambos fuimos
bebiéndonos la vida
hasta el olvido.


(Las cuatro estaciones y Canciones de amor)

 

 

 


CON TUS MANOS


Quisiera con tus manos hacer una muralla
y detener el tiempo brutal que nos atrapa:
y con tu boca una fiesta,
y con tus brazos ventanas.

Quisiera con tus manos abrir una gran brecha
al mar que nos separa de islas y montañas:
sobre tu frente un paisaje,
en tus pestañas el alba.

Quisiera con tus manos hacer ese gran mapa
donde los ríos ríen y las llanuras cantan:
con tus cabellos la vida,
y con tus muslos la aurora.

Quisiera con tus manos unirme a la esperanza
de los que siempre creen que la vida se alcanza:
y con tus besos banderas,
y con tus pechos mañanas.

Quisiera con tus manos pintar una gran plaza
donde de la violencia sólo queden campanas:
y con tus dedos justicia,
y con tus uñas mi Patria.

Quisiera con tus manos hacer palomas blancas,
perdidas por el cielo como las madrugadas:
y con tus ojos mensajes,
y con tus labios palabras.


(Qué queda de ti, qué queda de mí y Canciones de amor)

 

 

 


SOMOS


Somos
como esos viejos árboles
batidos por el viento
que azotan desde el mar.
Hemos
perdido compañeros,
paisajes y esperanzas
en nuestro caminar.
Vamos
hundiendo en las palabras
las huellas de los labios
para poder besar
Tiempos,
futuros y anhelados,
de manos contra manos
izando la igualdad.

Somos
como la humilde adoba
que cubre contra el tiempo
la sombra del hogar.
Hemos
perdido nuestra historia,
canciones y caminos
en duro batallar.
Vamos
a echar nuevas raíces
por campos y veredas
para poder andar
Tiempos
que traigan en su entraña
esa gran utopía
que es la fraternidad.

Somos
igual que nuestra tierra
suaves como la arcilla
duros del roquedal.
Hemos
atravesado el tiempo
dejando en los secanos
nuestra lucha total.
Vamos
a hacer con el futuro
un canto a la esperanza
y poder encontrar
Tiempos
cubiertos con las manos
los rostros y los labios
que sueñan libertad.

Somos
como esos viejos árboles.


(Qué queda de ti, qué queda de mí)

 

 

 


MAR DE AMOR


He posado mis manos
en tus hombros
igual que el viento
sobre el mar.
He cubierto de besos
tus rodillas
y de luz tu soledad.
He navegado el iris de tus ojos
como navegan barcos al azar
y he prendido mis labios
a tu rostro
con la fuerza de un huracán.

Amor, esperanzadamente amor
amor, lejanamente amor
en qué lado del mar
está tu vida
en qué lado del mar
está la luz.

He cruzado la lluvia
de tus pechos
igual que albatros al volar
y he dejado muy suave
en tus cabellos
el sabor de las olas y la sal.

He traspasado
el mar de los olvidos
buscando tu figura
en un rincón donde crece
tu frente como alisios
que indican el poniente
para el sol.

Amor, esperanzadamente amor
amor lejanamente amor
amor en qué lado del mar
está tu vida
en qué lado del mar
está la luz.


(Aguantando el temporal y Canciones de amor)

 

 

 

 

LLEGAR AL MAR


Quiero llegar al mar
para salvarme.
Quiero llegar al mar
que desconozco
para huir de la furia
del árbol y la piedra,
quiero llegar al mar
inalcanzable.

Quiero llegar al mar
como gaviota libre.
Quiero llegar al mar
como llegan las nubes
con el viento poniente
y tu voz en su frente.

Quiero llegar al mar
y liberarme.
Quiero llegar al mar
que reconozco
y escapar de este cierzo,
de esta sed y esta herida.
Quiero llegar al mar
impenetrable.

Quiero llegar al mar
como navío ausente.
Quiero llegar al mar
como llegan los ríos
con el recuero abierto
de sus montes perdidos.

Quiero llegar al mar
para encontrarte.
Quiero llegar al mar
y ver tu rostro
mostrándome el camino
de la luz y la lluvia.
Quiero llegar al mar
hasta abrazarte.

Quiero llegar al mar
con tu mano en mis manos.
Quiero llegar al mar
como un adolescente
con sus ojos de asombro
mirando el horizonte.


(Qué vamos a hacer)

 

 

 


JUNTO A TI


Veloces son los vientos
que cruzan tus cabellos,
tranquilas las palabras
que te quieren besar,
hermosos los paisajes
que nacen en tus ojos
y cruzan las callejas
sin poderte olvidar.

Raudales de palabras
te surgen en los gestos
mañanas infinitas
te vuelven a nacer
siempre que tu mirada
inunda los recuerdos
y cubre con su brillo
el tiempo que se fue:

Amor, qué ternura, amor,
queda junto a ti,
al atardecer.

Las nubes volanderas
te anuncian en su rostro,
dejando en los caminos
la lluvia tras de sí
que imita tus palabras,
tus labios y tus ojos,
sabiéndote tan lejos,
sin encontrarte aquí.

Estrellas infinitas
nacidas de tu vuelo
cruzan el firmamento
queriendo hacer así
un paisaje de espuma
donde reposen suaves
tu risa y tu lamento
y tu mirada al fin.

Amor, qué ternura, amor,
queda junto a ti,
al atardecer.


(Qué vamos a hacer y Canciones de amor)

 

 

 


TRILCE


Quiero escribir
sobre tu piel dorada
un verso de Vallejo inolvidable
ese que habla de París y de la lluvia
en un otoño, como hoy, amable.
Pues fue en otoño
cuando miró a España
y en tus ojos descubrí la clama
de caminar despacio por los días
la soledad, la aurora y la distancia.

Y jueves fue
cuando dejó la estancia
jueves será
cuando regrese a casa.

Le daban duro y fuerte con un palo
y duro también con la palabra,
él escribía versos desolados
igual que los que escribo esta mañana;
le mataron a Rojas, compañero,
y a mí me han destruido la esperanza
de verte por los campos renaciendo
igual que él quiso que naciera España.

Apenas sí en mis manos quedan sombras
y sombras en los ojos de Vallejo,
la lluvia de París se hizo intensa
y tú y él os fuisteis hoy muy lejos.
De él guardo la luz del compañero
que escribía: ¡Salud!, contra los cielos,
de ti guardo el olor a primavera
que me traen los vientos con sus vuelos.


(Trilce y Canciones de amor)

 

 

 


BANDERAS ROTAS


He puesto sobre mi mesa
todas las banderas rotas
las que rompió la vida
la lluvia y la ventolera
de nuestra dura derrota.

Rota permanece aquella
que levantamos al cielo
pensando que la justicia
crecería como un vuelo
de gaviotas en el mar

y vimos cómo al final
sólo nos quedó el recuerdo
de un mástil desarbolado
y unos jirones de tela
rotos por el vendaval.

He puesto sobre mi mesa...

Rota permanece aquella
que ponía libertad
y que aupamos convencidos
de que al terminar la batalla
ésta íbamos a ganar

pero todo fue una amarga
e inútil desesperanza
cuando vimos que las huellas
de los grilletes dejaban
sus marcas sin borrar.

He puesto sobre mi mesa...

He puesto sobre mi mesa
todas las banderas rotas
He puesto sobre mi mesa
todas las banderas rotas.


(Trilce)

 

 

 


A VECES TE DESCUBRO


A veces te descubro
en la temible sombra
de un silencio,
en el rincón inquieto
de una lágrima
o entre la impenetrable
soledad de un beso:

A veces te descubro,
pero nunca te encuentro.

A veces te descubro
en el pequeño amanecer
del viento,
en la frágil virtud
de aquel objeto

o contra la temible impunidad
del cielo:

A veces te descubro...

A veces te descubro
en la inocente mueca
de este otoño,
en le perfil agudo
del invierno
o ante la gran quietud
del duro estilo:

A veces te descubro...
Si te encontrase un día
¿qué sería del mundo
y de mi vida?


(Paisajes)

 

 


ADÓNDE


Adónde se quedaron
las sombras de aquel tiempo
adónde se quedaron
la luz y aquel color
adónde se quedaron
empeños increíbles
sobre los que crecíamos
tú y yo
Adónde, adónde, adónde
se fue el día de hoy

Adónde se perdieron
nuestros buenos amigos
adónde se contuvo
la mar que nos besó
adónde se pararon
historias que venían
en la que nos aupábamos
tú y yo
Adónde, adónde...

Adónde se quemaron
nuestros últimos sueños
adónde se quemaron
la voz y el corazón
adónde se quemaron
los versos solidarios
que en muros escribíamos
tú y yo
Adónde, adónde...

Adónde se escondieron
los últimos veranos
adónde se escondieron
los gritos de dolor

adónde se escondieron
las risas del otoño
sobre las que vivíamos
tú y yo
Adónde, adónde...


(Paisajes)

 

 

 

 

¿QUIÉN TE CERRARÁ LOS OJOS?


Al aire van los recuerdos
y a los ríos las nostalgias
A los barrancos hirientes
van las piedras de tus casas.

¿Quién te cerrará los ojos
tierra, cuando estés callada?

En los muros crece yedra
y en las plazas no hay solanas,
contra la lluvia y el viento
se golpean las ventanas.

¿Quién te cerrará los ojos...

Sólo quedan cementerios
con las tumbas amorradas,
a una Tierra, que los muertos
siguen teniendo por suya.

¿Quién te cerrará los ojos...


(Cantata para un país)


 

 

 

VIEJO PAÍS


Qué te puedo decir,
a ti, viejo País,
que te yergues altivo
sobre tu soledad.
Tú que sabes del mar
por lo que cuenta el viento
y que escuchas las piedras
bajo de ti, crepitar.

Y que el cielo repite,
al final de la tarde
todo el gran horizonte
donde te pierdes tú:
Qué te puedo decir,
a ti, mi viejo País.

Tú que labras las manos
de las gentes antiguas
que ene l campo trabajan
la simiente del pan,
que con ojos cansados
lloran por tanta ausencia
como piedras y trenes
les anuncian que hay.

Y al final de sus vidas
se cobijan ingenuos
en el seno tremendo
de tu vientre ancestral.
Qué te puedo decir,
a ti, mi viejo País.

Qué te puedo decir
a ti, viejo País,
si tu barro me sabe
al recuerdo infantil
de juegos escondidos,
olvidados en ti,
en plazas, en callejas,
en paisajes sin fin.

A tu sed de paloma
de barraca de feria
y a ese secano humilde
que te hace infeliz:
Qué te puedo decir,
a ti, mi viejo País.

Tú que entre tus paredes
guardas restos de historias
con figuras de piedra
sin corona y sin lid,
tú, que aúpas el vientre
de ese Ebro tremendo
que te salva a diario
de dejar de existir.

Y que con ironía
desprecias a los vientos
que de tierras lejanas
te quieren sonreír:
Qué te puedo decir,
a ti, mi viejo País.


(Qué queda de ti, qué queda de mi)

 

 

 
  
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BIBLIOGRAFÍA Y DISCOGRAFÍA
SOBRE LABORDETA, BIBLIOGRAFÍA BÁSICA


José Antonio Labordeta con Javier Aguirre

 

Derechos reservados: de los poemas, J. A. Labordeta; de la Antología, Javier Aguirre.

  
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18.6.01