José Antonio Labordeta
P Á G I N A   P R I N C I P A L

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C r o n o l o g í a B i o g r a f í a S o b r e  é l
C o n t a c t o (  Acerca de esta página  ) A g e n d a

A N T O L O G Í A   de   P O E M A S
de
José Antonio Labordeta
Realizada por
J A V I E R   A G U I R R E


P O E M A S

C A N C I O N E S

PRESENTACIÓN   BIOGRAFÍA DE LABORDETA
ALGUNAS CLAVES PARA LA LECTURA DE LA OBRA DE J.A.L.
BIBLIOGRAFÍA Y DISCOGRAFÍA
SOBRE LABORDETA, BIBLIOGRAFÍA BÁSICA

Cuatro poemas traducidos al euskara por
F E L I P E   J U A R I S T I

 

 

P R E S E N T A C I Ó N

 

Antonio Pérez Lasheras ha afirmado con gran acierto que José Antonio Labordeta se ha convertido en una metonimia de Aragón. Durante más de tres décadas José Antonio Labordeta, el Abuelo, ha sido la voz más representativa de Aragón. Si bien es verdad que ello se ha debido en gran parte a su larga trayectoria como cantautor, también es verdad que esta actividad no representa sino un aspecto más de su intensa, comprometida y polifacética actividad intelectual. José Antonio Labordeta ha sido catedrático de Instituto, ha fundado varias publicaciones, de entre las que destaca Andalán, es un prolífico articulista en numerosos medios de comunicación y también ha presentado y realizado excelentes programas para la televisión. Además, JAL ha sido siempre un comprometido militante político; este compromiso lo llevó a participar en la fundación del Partido Socialista Aragonés (PSA) durante la transición, y a militar desde hace años en la Chunta Aragonesista (CHA), fuerza política por la que recientemente ha sido elegido Diputado en el Congreso. Desde su particular visión de la realidad -lúcida y socarrona, escéptica y entrañable, crítica y nostálgica- JAL ha desarrollado cada una de sus actividades con una honestidad y una intensidad excepcionales.
Quizá como consecuencia de su polifacética actividad -y por ser frecuentemente una actividad pública- hay una faceta suya que no ha sido lo suficientemente conocida y valorada: su faceta de escritor, de poeta y narrador. En este sentido, hay que señalar que para cuando viera publicado su primer LP (Cantar i callar, 1974), Labordeta ya había publicado cinco libros de poemas y ya estaba proyectada una antología en la prestigiosa editorial Lumen. Su primer libro de poemas, Sucede el pensamiento, data ya de 1959. Es nuestro modesto objetivo acercarnos a la intensa obra literaria de José Antonio Labordeta y ofrecer asimismo una breve pero significativa antología de sus poemas y canciones.

 

 

 

1.- BIOGRAFÍA DE J.A. LABORDETA



1935: El día 10 de marzo de 1935 nace Labordeta en un viejo caserón de la calle Buen Pastor, en la parte vieja zaragozana, en donde su familia regenta el Colegio Santo Tomás de Aquino. José Antonio es el quinto de seis hermanos.

1936: Guerra Civil. Su padre, Don Miguel, profesor de latín, es detenido el 27 de agosto por su militancia en Izquierda Republicana. Se le retira para siempre su cátedra.

1940: Acabada la guerra, Don Miguel matricula a su hijo en el Colegio Alemán de Zaragoza, en donde pasará dos cursos. Ya en 1942 el pequeño José Antonio se integra en la vida escolar del colegio familiar, por lo que no tiene que padecer tan severamente la educación franquista de la época. Será en el colegio familiar donde concluya el Bachillerato. Alguno de los temas fundamentales de la literatura labordetiana se gestará en este período de la niñez y juventud: de un lado, el recuerdo de una infancia marcada por el miedo y la represión de la postguerra; de otro lado, la lúdica vivencia del viejo caserón, del Casco Viejo zaragozano, del Mercado Central y del Ebro...

1949: Su hermano Manolo se casa, por lo que José Antonio pasa a compartir habitación con su hermano Miguel, catorce años mayor. La influencia del gran poeta Miguel Labordeta en la vida y en la obra del joven José Antonio será decisiva.

1953: Muere Don Miguel. La figura del padre quedará siempre en un segundo plano, alejada y borrosa, frente a la fuerte presencia de la madre y de su hermano Miguel. Al morir el padre, Miguel se hace cargo de la dirección del colegio familiar. Será en esta época cuando José Antonio empiece a escribir con regularidad; sus primeros poemas, muy influidos por la obra de César Vallejo, León Felipe y de su hermano Miguel, serán publicados en Samprasarana, la revista del colegio.
1954: Empiezan unos años de gran actividad intelectual. Finaliza el bachillerato y se matricula en Derecho, facultad que abandona ese mismo curso para estudiar letras. En el año 1960 se licencia en la facutad de Filosofía y Letras de Zaragoza; su presencia se limita a los exámenes.
Totalmente de espaldas a la Universidad, el joven José Antonio participa muy activamente en Niké, famosa tertulia impulsada por su hermano Miguel y otros jóvenes poetas y artistas zaragozanos hacia el año 1948. José Antonio Labordeta funda y dirige la revista Orejudín (1958-59) y publica en Papageno (1958-60), revistas surgidas al amparo de Niké y de la llamada O.P.I. (Oficina Poética Internacional) de su hermano Miguel. Su primer libro de poemas, Sucede el Pensamiento, data de 1959, y será una de las diez obras que se publiquen como libros de Orejudín. Sucede el pensamiento es todavía la obra de un poeta adolescente, un libro muy centrado en un yo melancólico y sufriente que recrea días pasados de lluvia y tristeza. A pesar de su contenido un tanto ingenuo, en sus versos ya se ve la mano de un excelente poeta.

1960: Tras acabar la carrera, José Antonio Labordeta se desplaza a Aix-en-Provence, Francia, en cuya universidad pasará dos cursos como lector.

1963-70: Estancia en Teruel. El día 29 de Septiembre de 1963, JAL se casa con Juana de Grandes. Ambos han obtenido destino como catedráticos de Historia y Latín, respectivamente, en el INB "Ibáñez Martín" de la capital turolense. En esta ciudad pasarán siete años. Teruel ejercerá una grandísima influencia en la vida y obra del poeta. En Teruel nacerán sus hijas Ana y Ángela (su tercera hija, Paula, nacerá ya en Zaragoza).
Al contrario de lo que puede parecer, en Teruel se forma un importante foco cultural animado por los jóvenes intelectuales destinados en el Instituto de la ciudad, entre los que cabe mencionar a Eloy Fernández Clemente, Pepe Sanchís Sinisterra y J.A. Rey del Corral, entre otros. Federico Jiménez Losantos y Joaquín Carbonell se encuentran entre los alumnos de Labordeta.
En 1965, el año de su estancia en Teruel, JAL publica Las sonatas, libro de temática fundamentalmente turolense que recuerda el impresionismo descriptivo del Machado de Nuevas canciones. Junto al paisaje de Teruel el poeta disecciona su existencia personal en los seis poemas titulados "Recuerdo".
Este mismo año publica también Unamuno: diario poético; a lo largo de su vida de escritor Labordeta publicará trabajos sobre la obra de Unamuno, César
Vallejo, Miguel Labordeta y otros escritores en distintas revistas especializadas.
En 1968 inicia tímidamente su actividad como cantautor en compañía de Joaquín Carbonell y Cesáreo Hernández. Ese mismo año graba para Edumsa un EP de cuatro canciones, Andros II, que será secuestrado.
En 1969 participa en el rodaje de la película Los Monegros, del director Antonio Artero. El 1 de agosto de este año muere Miguel Labordeta, tragedia que afectará profundamente en la vida y obra de José Antonio.
Durante el final de la década va tomando cuerpo el proyecto de lo que posteriormente será Andalán.

1970: Labordeta deja Teruel y vuelve a Zaragoza como profesor del Instituto del Barrio de La Paz; también vuelve Eloy Fernández Clemente, que se hará cargo del Colegio Sto. Tomás.

1971: JAL publica Cantar y callar, libro fundamental dentro de su obra. La influencia de Machado sigue siendo muy importante. La temática de la obra, muy bien trabada, se centra en tres elementos fundamentales: la evocación de la tierra, la vida cotidiana sumida en la monotonía y, finalmente, el paisaje humano. Excelente edición, que incluye el EP grabado en 1968.
En noviembre se celebra en el Teatro Principal el I Encuentro de Canción Aragonesa, con la participación de Labordeta, Carbonell, Tomás Bosque, Ana Martín y otros nombres de lo que será la nueva canción aragonesa.

1972: En septiembre, de la mano de Eloy Fernández, Labordeta, Guillermo Fatás y otros jóvenes intelectuales aragoneses, nace Andalán. Desde el primer número hasta su desaparición en enero de 1987, Labordeta será un prolífico colaborador. La labor del quincenario Andalán en la recuperación de la conciencia aragonesa frente al ignominioso olvido de Aragón durante cuatro décadas será impagable.
Publica también Treinta y cinco veces uno, poemario escrito dos años antes. Excelente obra de madurez; la recreación de la tierra pierde fuerza en favor del yo, pero un yo rebelde y crítico, más interesado en el combate que en el recuerdo del dolor.
Escribe la novela Mitologías de mamá, que no se publicará hasta 1992.

1973: Publica Tribulatorio, que junto a Treinta y cinco veces uno representa la plenitud del dominio formal y de la coherencia interna de la obra labordetiana. De temática cercana a su obra anterior, J.C. Mainer lo describirá como "uno de los más desesperanzados libros de la poesía española de nuestros días".

1974: Publica reunidas las novelas cortas Cada cual que aprenda su juego y El Trajinero, ambas sobre la guerra civil. La primera recrea un sórdido episodio real acontecido en Teruel durante julio de 1936: el prestamista Braulio asesina a Severino, un fascista local, poniendo así fin a largos años de rencor y humillación gestados desde la infancia. El hecho provoca una cadena de muertes violentas y venganzas de la que el propio Braulio no escapará.
En la segunda novela, un trajinero relata en primera persona sus vivencias como recadero en compañía de su mula y su perro Augusto; el trajinero describirá sus encuentros con los despojos de la guerra -unos maquis, una familia gitana alojada en una paridera las prostitutas Reina y Salomé...- dibujando así un terrible paisaje muy alejado del ofrecido por los vencedores.
Recibe el Premio San Jorge de la DPZ (Diputación Provincial de Zaragoza).
Publica su primer LP, Cantar i callar, en la prestigiosa colección francesa de Chant du Monde. El disco contiene la mítica Aragón y recoge también el EP publicado conjuntamente con el poemario Cantar y callar. A pesar de su deficiente distribución el disco tendrá un gran éxito de ventas.

1975: Aparece el segundo disco, Tiempo de espera, que contiene Canto a la libertad, verdadero himno de Aragón.

1976: Tras un año extraordinariamente difícil para la sociedad española, aparece Cantes de tierra adentro, su tercer disco.
Aparece también la antología poética en la colección Lumen de poesía; la antología recoge poemas ya publicados, poemas inéditos y las letras de los dos primeros discos.
Cuando se lo permite el trabajo y su cada vez más frecuente actividad como cantautor, se desplaza a su casa de Villanúa, en el Pirineo aragonés.
Aparece Labordeta en directo, intenso, emocionante disco grabado en Zaragoza y Huesca, y que comienza con la lectura del impresionante poema "Retrospectivo Existente", de su hermano Miguel.
Numerosos conciertos en directo; destaca el histórico concierto en La Salle Zaragoza en el mes de febrero. Este mismo mes nace el PSA, partido aragonesista que al año siguiente concurrirá a las elecciones junto al PSP de Tierno Galván.

1978: Publica el disco Que no amanece por nada, trabajo que asume un mayor contenido irónico en sus letras. El L.P. va acompañado de un single de regalo con las divertidas "Crónicas de Paletonia".

1979: Publica el disco Cantata para un país. Bellísimo trabajo en el que el componente musical adquiere una enorme importancia respecto a los trabajos anteriores. Los arreglos musicales corren a cargo de Alberto Gambino y la ejecución está soberbiamente dirigida por Paco Medina en las guitarras y Luis Fatás en la flauta.

1980: A principios de la década, Labordeta pide la excedencia en el Instituto Pignatelli de Zaragoza para dedicarse exclusivamente a la música, la poesía y el periodismo, ámbitos en los que desarrollará una intensa actividad. En 1981 publicará Método de lectura, obra fundamental que junto a Jardín de la memoria (1985) constituye el periodo poético más maduro del autor; su poesía adquiere un tono más existencial, en el que la vida aparece como vacío y naufragio; en ambas obras el dolor del recuerdo nostálgico empaña los textos de principio a fin. Tras cinco años de transición política aparece también el escepticismo para con las instituciones. De esta época data el excelente libro de memorias Con la voz a cuestas (1982), que abarca desde1967, creación de la canción "Los leñeros", hasta el día 15 de junio de 1977, día de elecciones en las que se estrenaba el PSA. También el libro de viajes y paseos Aragón en la mochila (1982) y la novela corta El comité (1988), escrita ya en el año 1973 y en la que se relata la vuelta de Pablo -alter ego del propio autor- al pueblo de su padre a fin de recomponer un pasado familiar construido a base de silencios y conversaciones entrecortadas; la novela reconstruye los trágicos hechos ocurridos en julio de 1936 en el pueblo imaginario de Bernice, nombre tras el que se esconde Belchite, pueblo de Don Miguel Labordeta.
En este mismo año publica también el poemario Diario de náufrago, excelente libro que se presenta como un dietario elaborado entre el 25 de julio de 1987 y el 20 de julio de 1988; los poemas aparecen con fechas como título, idea adecuada en un bellísimo libro que trata, precisamente, del tiempo y de la memoria.
Además de los libros citados Labordeta escribe un número importante de artículos periodísticos en Andalán, El Día, Diario 16, etc. También graba cinco discos: Las cuatro estaciones (1981) -un gran trabajo en la línea del Cantata para un país-, y Qué queda de ti, qué queda de mí (1984), Aguantando el temporal (1985), Qué vamos a hacer (1987) y Trilce (1989), trabajos en los que el tratamiento musical se vuelve más complejo y sofisticado. Son frecuentes las colaboraciones de amigos músicos, tales como Aute, Serrat, H. Camacho, Sabina y La Trinca.
En marzo de 1983 se disuelve el PSA.
En junio de 1986 nace la Chunta Aragonesista (CHA), partido nacionalista aragonés y de izquierdas que ocupará en gran medida el espacio dejado por el PSA.

1990: Continúa su intensa actividad cultural y política. En 1991 recibe el premio Juan de Lanuza y al año siguiente recibe la Medalla de oro de Zaragoza. Después de una vida entera luchando por Aragón, Labordeta es ya un mito en su tierra.
Durante esta década publicará la vieja novela Mitologías de mamá (1992), la antología de artículos Los amigos contados (1994), el sorprendente librito de poemas Monegros (1994), el libro que recoge los documentales de TVE Un país en la mochila (1995) y Tierra sin mar (1995), libro de artículos, poemas y cuentos unidos por la temática de Aragón.
Durante estos años Labordeta graba varios discos: Tú y yo y los demás (1991), disco doble en directo desde el Teatro Cine Salamanca de Madrid que cuenta con la colaboración de sus amigos Sabina, Imanol, Luis Pastor y Paco Ibáñez entre otros; también graba Canciones de amor (1993), Recuento (1995) -disco grabado en directo desde el Auditorio de Zaragoza-, Paisajes (1997) y, finalmente, Labordeta, nueva visión (1999), disco-libro grabado en el festival de Lanuza que cuenta con la colaboración de grupos y cantautores aragoneses versionando temas de José Antonio.
Durante 1991 y 1998 realiza los excelentes documentales televisivos sobre la España rural Un país en la mochila (TVE 2), que posteriormente serán comercializados en video.
En 1999 es elegido diputado a las Cortes de Aragón por la Chunta Aragonesista (CHA).

2000: En febrero se jubila como catedrático de Instituto. En este mismo mes dos gemelas de su hija Angela lo convierten en abuelo. Y en este mismo mes obtiene la condición de Diputado en el Congreso como representante de la Chunta Aragonesista (CHA).

2001: En abril presenta el excelente libro de viajes Con la mochila a cuestas y graba un nuevo libro-disco compuesto de nueve canciones y trece poemas. Aparece también un doble cd antológico con treinta canciones.
A sus 66 años, José Antonio Labordeta, el Abuelo, sigue siendo la voz de Aragón.

 

 

 

 

 

 


 

2.- APROXIMACIÓN A LA OBRA DE JAL.

 

Dentro de la actividad intelectual de J.A. Labordeta la literatura -muy particularmente la poesía- ocupa un lugar predominante. Es la escritura la actividad más apreciada por el autor, su tarea más íntima, profunda y, sin duda, menos conocida fuera de su tierra. Desde la publicación de su primer libro Sucede el pensamiento (1959) hasta el poemario Monegros (1994), la poesía labordetiana ha sufrido la lógica evolución de una larga vida creativa comprometida con los sucesos de una España en transformación. Hay, no obstante, un fondo temático más o menos constante, unas notas definitorias que recorren toda su obra:

1. La importante presencia del recuerdo de una postguerra extraordinariamente áspera;
2. la añoranza de una niñez recreada como niñez feliz a pesar de los tiempos;
3. la victoria de la añoranza de la niñez sobre el dolor de la época en el ámbito físico y simbólico de la ciudad de Zaragoza;
4. la presencia del paisaje físico y humano de Aragón;
5. la reivindicación de la libertad y solidaridad humanas;
6. un gran escepticismo ante la vida pero una luz de esperanza en el ser humano.


1. La experiencia de la guerra civil española ha sido particularmente evocada en sus novelas; Cada cual que aprenda su juego y El comité recrean trágicos episodios acontecidos durante la guerra civil, mientras que El trajinero y Mitologías de mamá se centran en la postguerra.
Además de las novelas, algunos pocos pero intensos poemas de Labordeta evocarán la guerra; es el caso de "Último paso entre las tumbas" de Treinta y cinco veces uno:

ÚLTIMO PASO ENTRE LAS TUMBAS

a Pepe Sanchis y Magüi, que conmigo conocieron Belchite.

Hemos ido otra vez, entre las piedras,
a través del partido panorama de la adoba
y el cierzo venteando en los rincones,
a aquel lugar -abandonado hoy-
donde papá mamó de nuestra abuela.
Hemos ido de yerbajo hasta la tumba,
de bóveda caída hasta la fuente
y nadie presenció nuestra presencia.
Está todo batido por la yedra.
Todo se hace cielo abierto hasta la entraña.
Todo se hace paisaje,
todo se hace monte,
solitario matojo, viento y horizonte.
Los recuerdos anidan entre el polvo,
la tapia derrumbada y el ocaso del cielo.
Un día y otro día los abaten,
los rompen, los trituran,
y al final ni tumbas, ni páramos ni yedra:
Sólo olvido

La guerra civil española fue particularmente larga y cruel en Aragón, y muchos de los nombres que surcan su geografía todavía están íntimamente unidos al recuerdo de lo que fue la confrontación civil: ahí están Alcubierre, Teruel, Ebro, Belchite... Precisamente a este último -el pueblo de su padre- le dedicará Labordeta uno de los poemas más estremecedores de toda su obra.

BELCHITE


El árbol se levanta sobre la tapia hundida.
El viejo campanario -la paloma que había
huyó bajo la guerra- está desierto:
Todo es la sombra.

El monte desolado invade el patio,
el pozo seco,
el niño destrozado por la yedra.
Alguien recuerda -Antes estuve aquí,
hoy ya no vuelvo- por los muros de adoba calcinados:

¿Quién ha puesto el olivo
enfrente del olivo?

¿Quién ha dejado sangre
enfrente de la sangre?

¿Quién ha traído muerte
en contra de la muerte?

¿Quién, en fin, ha destruido al hombre
contra el hombre?

Sobre la casa yerta ya nadie se levanta.

Pero como el propio autor ha reconocido, la fuente principal de su creación será el tiempo vivido durante la infancia y la adolescencia de postguerra, tiempo que empañará un buen número de poemas, por lo general tristes y melancólicos, dolientes en ocasiones, escritos desde la consciencia de unos años en cierto modo malgastados por las desfavorables circunstancias políticas y sociales. Es quizá en estos poemas en donde encontramos las imágenes más desgarradas; así, en "Acuérdate", de Treinta y cinco veces uno, leemos "Nunca / fuimos realmente niños / en mitad del dolor amargo / de las guerras"; o en "Cuando niños" de Cantar y callar "...el largo invierno muerto / y la ausente y sin fin / perdida primavera"; o ya recreando su juventud en el poema "Esto fue..." de Sucede el pensamiento leemos "Apenas un recuerdo, un vago sueño / de pasados domingos sin iluminarias / donde los camareros se aburrían / en establecimientos de segunda categoría"; o en "Sonata en tono mayor" de Las sonatas "Treinta años de estar muerto / de estar quieto / de estar callado siempre / de no poder hablar con valentía". Uno de los poemas más hermosos lo encontramos en su antología Poemas y Canciones; se trata de un fragmento del largo poema "Como un ardiente niño":

COMO UN ARDIENTE NIÑO (XVI)


Los muros de la casa se derrumban.
Se caen a golpes, a pedazos,
y desde su interior las grietas del recuerdo
se deshacen. Surgen muros insólitos,
pedazos de baldosa, chimeneas perdidas
en las noches de viento.
Salen a flor colores inéditos
ocultos por el tiempo y el crepúsculo
crece dentro de uno
a cada nuevo golpe de piqueta
sobre el pequeño rincón.
Cuando ya todo
se ha quedado en silencio
y sobre las paredes crece el polvo,
la yerba decrépita de agosto,
uno vuelve los ojos
al rincón más íntimo del tiempo

para hallarse otra vez,
sabiéndose perdido entre las piedras,
inútilmente huido para siempre.


2. A pesar de la dureza de la postguerra, la nostalgia invade de principio a fin la obra poética de Labordeta; una y otra vez vuelve a la infancia para reivindicarla con toda su aspereza: "amada mía infancia destruida" leemos en el poema C de Tribulatorio; y ya en su obra madura Diario de náufrago, "Nunca vuelven / los infinitos / días / de la infancia...". Ningún poema ha expresado de un modo tan contundente el sentimiento ambivalente de Labordeta para con la infancia como el poema XIV de Como un ardiente niño:

Acuérdate de cuando fuimos niños
los turbios niños
de cuando fuimos vivos
por pura complacencia del destino.
Mudos.
Turbios niños
Callados
cuando fuimos niños
Creciendo
silenciosamente educados.
Nunca
fuimos realmente niños
en mitad del dolor amargo
de las guerras.
¿Y ahora?
nunca seremos nada
Nunca
es imposible así
con este aire de injusticia
brutal acometida
ante los ojos.
Acuérdate de cuando turbios
niños fuimos despoblados.
Nada como entonces
a pesar de todo.


Toda la obra de Labordeta está sumida en esta añoranza de la niñez, añoranza que hasta Método de lectura -hacia el final de la transición democrática- es recreación nostálgica y, por consiguiente, engañosa del pasado, pero también, fundamentalmente, autoimposición del poeta a fin de guardar en la memoria colectiva lo que realmente fue la España de la postguerra; un recurso, en definitiva, que nos rescata del olvido. A partir de Método de lectura la recreación del pasado tendrá un fondo más existencial y, por lo general, menos combativo que en los textos anteriores. Esta tendencia se acentúa en Jardín de la memoria y Diario de náufrago
Serán numerosos los temas tratados por el poeta en tono de añoranza. Como no podría ser de otro modo, uno de estos motivos lo constituye el amor adolescente, un tema que Labordeta abordará con frecuencia:

ÉRASE UNA VEZ (VII)


Paseamos de día tarde y noche
hasta alcanzar el fin del mundo
creyendo ver la aurora en todas partes
y tus manos -como lentos
labios acariciándome- me anunciaban
la cotidiana esperanza de los ojos.

Avenidas felices
ríos varados islas lejanas en nuestros oídos
repitiendo la voz incontenible de papá
siempre con su nostalgia pacífica
libre casa.
Éramos tan amor
tan ojos vivos tan esperanza
que la dolida mezcla del otoño
nunca llegaba hasta nosotros.


Y también el recuerdo nostálgico de aquéllos que ya se fueron: su madre, su hermano Miguel, sus amigos, sus antepasados presentes en viejas fotografías amarillentas... En uno de sus poemas, Labordeta recordará la figura de su padre, siempre en un segundo plano frente a la fuerza presencia de su madre y de su hermano Miguel:


PRIMER RECUERDO
de mi padre

Hoy marzo y siete. ¿Recuerdas? Yo recuerdo.
Soy vivo y te recuerdo: Íntegramente puro,
siempre igual. Diste la mano a quien te dio la mano
y arrancaste el odio a quien te odió de espaldas.

¿Recuerdas? Ya casi primavera, olor a campo,
en las viejas ventanas del colegio -alguien dijo
que tu labor no fue importante.

¡Hay cosas, padre, que son mejor
guardarlas en silencio! -Alumnos con charangas
saludaban tu paso. También tu muerte -fuimos todos
contigo al cementerio- y veían tu pureza total
y sentían tu voz contra sus frentes.

Hoy ya marzo, otra vez, tanto tiempo te has ido
que recuerdo el dolor que te produjo
amar la libertad como la amaste.


3. Zaragoza. El espacio físico y simbólico de Zaragoza es otra de las constantes en la obra de Labordeta. Desde Sucede el pensamiento hasta Tierra sin mar toda la obra labordetiana está impregnada de principio a fin del sabor de la ciudad, de sus plazas y de sus calles, de sus gentes, de sus iglesias y torres, del Ebro omnipresente, de cientos de rincones escondidos que la convierten en una ciudad sobriamente hermosa, descarnadamente bella. Particularmente hermoso es el capítulo dedicado a las plazas zaragozanas en Aragón en la mochila (1983).
Alguno de los poemas que el autor le dedica a su ciudad son, sencillamente, recorridos urbanos que el poeta ha realizado en numerosas ocasiones:

ITINERARIO
Cuando José Manuel Blecua
iba al colegio

La plaza del Carbón y la del Carmen,
la calle del Azoque
en donde le Iris Park
anunciaba con luces los filmes de Charlot.
Y luego el Coso
con el enorme recinto de Escolapios,
allí donde el buen Goya
sufrió los avatares escolares.
Después Cerdán, con tiendicas menudas
de objetos artesanos, fajas la Bayonesa
y el sabor a pan tierno
que desde el horno invadía la calle.
Y el Mercado Central
repleto de palabras, tomates y lechugas,
anuncios de pescados
y ternascos menudos recién nacidos.
Al final Buen Pastor con Don Miguel mirando
los inocentes rostros de los niños
que iban ascendiendo, lentísimos, aquellas escaleras
tan pinas, tan cansadas,
tan viejas ya de alumnos que se fueron.
Y las campanas luego, desde San Cayetano,
anunciando el Rosario de las seis de la tarde.
Todo, como en un cliché
perpetuamente detenido.

El espacio físico y simbólico de la ciudad de Zaragoza es protagonista de algunos de los más bellos fragmentos de su obra. Así, "Cesaraugusta II" de Cantar y callar:

CESARAUGUSTA DOS


Cuando el cierzo desciende y se alza la niebla,
toda la ciudad -mi Zaragoza amada- se cubre de palabras
que surgen del silencio hacia la nada.

Es entonces -el enorme Paseo
se hace suave y hermoso- cuando veo las cosa
como fueron: El niño, la explanada,
la vieja que vendía cacahuetes y almendras.
Pero cuando otra vez
el aire del Moncayo violentamente baja,
surgen los comerciantes
en paños y en alhajas
aupando a un tonto sabio
que viene a hablar del alma.

¡Ay mi ciudad
con tantos pedestales
cubiertos de anónimas palabras!:
¿A dónde te diriges?

Sólo tu espesa niebla
permite ver las cosas
igual que se veían en la infancia.

No obstante, la relación de Labordeta con su ciudad nunca será fácil: "mi Zaragoza amada", "mía como ninguna", "la amo, la odio"... son expresiones que delatan la ambivalente relación del autor con una ciudad que, en todo caso, siempre está presente en el alma del autor "como un cliché / perpetuamente detenido". Por supuesto, este sentimiento ambivalente se comprende cuando recreamos en imágenes las lejanas tardes de domingo decembrino dibujadas sobre un fondo compuesto por las voces del carrusel deportivo y las campanas del Pilar. Este aspecto de la ciudad -hermosamente triste, tristemente hermoso- se respira en varios poemas; "Domingo decembrino" es uno de ellos:

DOMINGO DECEMBRINO


Se apuesta en el café
las últimas partidas de baraja.
Din, dan. Din, dan:
Las campanas domingo en la ciudad
tarde que avienta el viento
hasta la orilla.
Y los muchachos
sueñan, en las paredes,
con posters que se clavan
trayéndoles recuerdos de París
y de su audacia:
Melenas,
pantalones, largos jerseys,
tristeza, vacío en las espaldas.
Y un guateque moral
atardece el domingo
en las casas lujosas.
El resto,
la ciudad, los chicos y las chicas
de ordinario, pasean vagamente
por los porches.


4. Más allá de Zaragoza, Aragón constituye otra de las claves para entender la obra de Labordeta. Más que cualquier otro aspecto al que podamos hacer referencia, la presencia de Aragón es la nota que más define su obra. Un acercamiento incluso superficial a sus textos no nos deja lugar a la duda: sus novelas publicadas se ambientan en el Aragón rural; a Aragón le dedica libros de viaje -Aragón en la mochila y varios capítulos de Un país en la mochila y de Con la mochila a cuestas-; numerosos poemas hacen referencia a la geografía de Aragón -Belchite, Javalambre, Canfranc, Teruel...-, y dos de sus últimos libros -Monegros y Tierra sin mar- hacen referencia a esta tierra. A ello hay que añadir un buen número de canciones, de entre las que destacan "Aragón" y "Canto a la libertad", convertidas en himnos de esta tierra.
Su contacto con Teruel será sin duda una de las experiencias vitales más importantes en la vida de Labordeta, así como una inagotable fuente de inspiración. Al año de estancia en Teruel Labordeta publicará Las sonatas (1965), su segundo libro, impresionista y muy machadiano, cuyas páginas orbitan en torno a esa tierra profunda, desvertebrada y dura, a este trozo de Aragón perdido y olvidado que es Teruel. En esta obra asistimos posiblemente al momento en que germina en el hombre y en el poeta la conciencia de pertenencia a una tierra de rica historia y largo olvido:

TODOS LOS SANTOS EN ALBARRACÍN

Silenciosa la anciana
reza en tu cementerio. Corre la niña.
El cielo está pendiente de la roca.
Aire sobre la muralla,
detenido,
como un lamento,
como una larga frase derrumbada.

Guadalaviar torcido, ausente,
lames, ceremonioso, la roca
que desciende.

Albarracín,
quilla de piedra,
rojo penacho de cuestas y de arcadas,
sobre ti duerme el tiempo,
sólo pervive el agua.


En esta misma época se iniciará también, tímidamente, su actividad como cantautor, actividad que, a la postre, no será sino la expresión de la voz del poeta en otro contexto. Resulta significativo el hecho de que Aragón, omnipresente en Las sonatas, Cantar y callar y Treinta y cinco veces uno, desaparezca prácticamente de la poesía labordetiana durante las dos décadas siguientes. La explicación es sencilla: en septiembre de 1972 nace Andalán y, por otra parte, la frecuencia de sus conciertos en directo aumenta considerablemente. Estas dos circunstancias permitirán a Labordeta desarrollar un compromiso militante a favor de su tierra dentro del ámbito del periodismo y de la canción, quedando así el terreno de la poesía más libre para poder recorrer un camino más íntimo y personal. Aragón seguirá presente en la obra del poeta, pero de un modo distinto. Su visión más lírica de la dura tierra de Aragón podemos saborearla en el excelente poema "Amarillea todo", recitado por el autor mismo en su disco Las cuatro estaciones:
POEMA (AMARILLEA TODO)


Y en las hermosas luces
del otoño
oigo tu voz de nuevo
compañera
agrietando los riscos
y los valles
para seguir andando
hacia delante
con la esperanza tenue
de las lluvias.

Amarillea todo
hasta ese cobrizo azul que nos cobija
cuando octubre
y noviembre
se desgranan despacio por la tierra.

Amarillea todo
hasta esos pájaros que huyen
de las primeras voces
de la niebla.

Amarillea todo
hasta ese buen cansancio
que el camino produce
en la vereda.

Y a orillas de las huertas
como mensajes póstumos del hombre
se alzan piras de humo
y de silencio.

Sobre la tarde quieta
con los cierzos parados
al oeste
sube desde la tierra
un vaho tranquilo
que lo emborrona todo.

Y es precisamente
en esos días
cuando más te enternezco
tierra mía,
tierra de mil colores
a la que un día
dejaré que me abraces
y me duermas
sobre tu seno hondo
bajo el otoño dulce
que te anida.

La recuperación de Aragón para su poesía se producirá con la publicación en 1994 del poemario Monegros, sorprendente obra dedicada a esa tierra fascinante. Hay una vieja canción de Labordeta ("Somos") donde, hablando de sus conciudadanos, afirma el poeta:

Somos igual que nuestra tierra / Suaves como la arcilla
Duros como el roquedal.
Hemos atravesado el tiempo / dejando en los secanos / nuestra lucha total.
Pues bien, parte de esa dura y suave tierra son los Monegros, tierra desértica de una belleza áspera y sobria, a la que Labordeta dedicará lo que hasta ahora es su último libro de poemas:

NI EL ÁRBOL ni la piedra
sienten piedad
de un cielo despiadado.
Árbol y piedras
contra el eterno entorno
desgarrado,
hacia no saber nunca
dónde renace el mar,
muere la tierra


EL PERFIL SE desangra..
Se rompe el horizonte.
Como un pájaro quieto
la sabina interrumpe la distancia.
El viento, atenazante,
lo desconcierta todo
y una ontina sedienta
rompe la longitud
de un cielo invertebrado.


5. El deseo de libertad es otro de los motores que hacen posible la obra de Labordeta. La presencia perenne del tema de la libertad en su obra germinará en la propia experiencia familiar, una experiencia marcada en gran medida por la represión de los vencedores ejercida contra su propia familia y por el precavido silencio del que se sabe en el bando de los vencidos. Todo este sentimiento, todas estas vivencias que José Antonio conocerá tan bien desde la niñez se reflejarán en uno de los poemas más duros de toda su obra, "Tiempo difícil"


EL TIEMPO DIFÍCIL (I)


A nadie golpeamos
y fuimos, al contrario, empujados,
hasta caer de bruces en la yerba.

A nadie hicimos daño
y fuimos juzgados,
silenciados, hundidos, una y otra vez.

No tuvimos valor de levantar la mano
de poner la mejilla, el otro rostro lado
para recibir un nuevo golpe.

Nada hicimos.

Enjugamos las lágrimas, el miedo,
arrinconamos nuestras dudas
los odios
y seguimos intentando vivir -¿vivir?-
amargamente unidos al espacio vital
que nos ofrecen.

Ahora, luego, ya nadie
se pregunte
qué hacer, qué caminamos.

Estamos todavía absorbidos por la tierra
brutal, seca, infinita
que nos tiene apresados.


Pero en el nacimiento del deseo de libertad también encontramos la desgarradora situación en que se encuentra reunida toda una tierra: el campesino aragonés que como única salida le queda la emigración, la situación de una tierra olvidada y atada a unos problemas estructurales de muy difícil solución y que invitan al abandono. A todos aquéllos que tuvieron que emigrar, que dejar su tierra, para dirigirse hacia Cataluña y hacia Europa, Labordeta les dedicará numerosos poemas y canciones, siempre estarán presentes en su obra:

SE HAN MARCHADO


Se han marchado todos
y nadie ha vuelto
para cerrar la puerta.
Esta, vieja y desguazada,
golpea contra le viento
en las noches de asombro
como si nadie la quisiera oír,
como si todos los páramos del tiempo
se encerrasen aquí,
sobre estas galerías de casas agrietadas.
Y lejos,
más allá de las últimas carrascas,
alguien recuerda la cama
donde fue concebido con tristeza.

La proverbial rebeldía labordetiana también tomará su argumento de la mezquina arrogancia de los fascistas locales, de la insoportable vacuidad de los intelectuales orgánicos, de la tortura de amigos y compañeros; y, en fin, el tedio de unas ciudades en las que la actividad política y cultural brillan por su ausencia.


SEXTO RECUERDO
de Vicente Cazcarra

Hoy he visto a tus padres, cuando volvía a casa.
El me miró en silencio,
con los ojos perdidos del hombre que trabaja,
día y noche, en los trenes. Ella, tu madre,
me anunció tus treinta años -igual que yo- cumplidos,
y tu hermana tenía ardor y rabia en las palabras.

Repetimos la historia, tu silencio;
la voz que conocimos ya no existe
y sin embargo, sabemos que envejeces, igual que yo
-soy calvo y apunto para padre-, día a día.
Me hablaron de tus manos, de tus pies...

Los días pasan lentos, uno a uno,
pero dañan y llagan y hacen hueco
y sombra sobre el alma.
Recuérdote
sentado en el pupitre, allá en la vieja aula,
hablando sobre Dios y la justicia,
viendo llegar el cierzo. Cada día que pasa
se te marca -también a mí- la llaga
del hombre acorralado.
Es doloroso, ya ves,
saberte casi muerto en medio dela vida.

Tu padre dijo adiós. Tu madre
repitió tus treinta años, y tu hermana
me aviolentó de golpe con tu hombría.


El reflejo del compromiso de Labordeta lo apreciamos en los numerosos poemas que dedicará al tema de la libertad -particularmente durante el período comprendido entre Las sonatas (1965) y Método de lectura (1980)-, así como en la actividad desarrollada en la canción y en el periodismo.
La respuesta del sistema no se dejará esperar: a lo largo de los años las multas y prohibiciones, las advertencias y amenazas contra Labordeta, así como la censura en los medios de comunicación, serán habituales durante el franquismo y la transición.


6- Para finalizar, debemos señalar que toda la obra de Labordeta está teñida de un gran escepticismo ante la vida y ante el ser humano. En toda la obra poética labordetiana -pero muy particularmente en la escrita durante la década de los ochenta- la existencia es entendida como un naufragio frente al cual el hombre y el poeta se sienten abrumados. Frente a la extrañeza ante una vida a la que hay que dotar de sentido, repleta de situaciones de dolor e injusticia, la salida planteada por el poeta será el hermanamiento del hombre con el hombre, la solidaridad humana. Consecuente con este planteamiento básico, en la obra labordetiana se produce un temprano paso del yo al nosotros; del poeta que recrea un yo intimista y melancólico al poeta que se pregunta por cada hombre y por el Hombre; del omnipresente yo de sus primeros poemas a la apertura hacia los otros con la mirada puesta en un común destino forjado en los valores de la libertad y de la solidaridad humanas. Por otro lado, la actitud del poeta frente al hombre y frente a la sociedad nunca dejará de ser problemática, vacilando constantemente entre la esperanza y el tedio, entre la exaltación y el nihilismo. Fuera de la poesía, esta compleja y contradictoria actitud de Labordeta ante el mundo y ante la humanidad se manifestará en las famosas crónicas de Polonio en Andalán, divertidas crónicas periodísticas a caballo entre lo depresivo y lo socarrón. Y sin embargo, frente a tanta desesperanza acabará triunfando finalmente una moderada creencia en un mañana mejor y en un nosotros solidario; un nosotros formado por todos aquellos hombres que escribieron y escriben en silencio la Historia y que en ocasiones llegaron a morir por un mundo más libre y justo. De haberlo, quizás sea este precisamente el mensaje último que podamos entresacar de la obra entera de Labordeta: quizás no logremos un mundo mejor, pero al menos lo intentaremos.

CANTO A LA LIBERTAD


Habrá un día
en que todos
al levantar la vista,
veremos una tierra
que ponga libertad.

Hermano, aquí mi mano,
será tuya mi frente,
y tu gesto de siempre
caerá sin levantar
huracanes de miedo
ante la libertad.

Haremos el camino
en un mismo trazado,
uniendo nuestros hombros
para así levantar
a aquellos que cayeron
gritando libertad.

 

 

 

 

 

 

3.- BIBLIOGRAFÍA Y DISCOGRAFÍA

 

LIBROS
Sucede el pensamiento (1959; poemas)
Las sonatas (1965; poemas)
Cantar y callar (1971; poemas y canciones)
Treinta y cinco veces uno (1972; poemas)
Tribulatorio (1973; poemas)
Cada cual que aprenda su juego (1974; dos novelas cortas)
Poemas y canciones (1976; antología)
Método de lectura (1980; poemas)
Con la voz a cuestas (1982; memorias)
Aragón en la mochila (1983; viajes)
Jardín de la memoria (1985; poemas)
El comité (1986; novela corta)
Diario de náufrago (1988; poemas)
Mitologías de mamá (1992; novela)
Los amigos contados (1994; artículos periodísticos)
Monegros (1994; poemas)
Un país en la mochila (1995; viajes)
Tierra sin mar (1995; antología de cuentos, artículos y poemas)
Con la mochila a cuestas (2001; viajes)

J.A. Labordeta ha publicado también cuentos en distintas revistas (en Ínsula, Andalán, Papeles de Son Armadans...), trabajos de crítica literaria sobre Miguel de Unamuno, Miguel Labordeta y César Vallejo (en Despacho literario, publicaciones de la DPZ, etc.) y un considerable número de artículos periodísticos (en Andalán, El Día, El Periódico de Aragón, El Mundo, etc.)


DISCOS

Andros II (E.P. de 1968 publicado posteriormente junto a Cantar y callar)
Cantar i callar (1974)
Tiempo de espera (1975)
Cantes de tierra adentro (1976)
Labordeta en directo (1977)
Que no amanece por nada (1978)
Cantata para un país (1979)
Las cuatro estaciones (1981)
Qué queda de ti, qué queda de mí (1984)
Aguantando el temporal (1985)
Qué vamos a hacer (1987)
Trilce (1989)
Tú, yo y los demás (1991)
Canciones de amor (1993)
Recuento (1995)
Paisajes (1997)
Labordeta, nueva visión (disco-libro, 1999)
.......................................(disco-libro, 2001)

 

 

 

 

 

 

SOBRE LABORDETA. BIBLIOGRAFÍA BÁSICA

 

Juan José Vázquez y Luis Ballabriga: La canción popular aragonesa. Ed. Alcrudo, Zaragoza 1977

José-Carlos Mainer: Labordeta. Ed. Júcar, Madrid 1978

Jean-Jacques Fleury: Cantar y no callar (Una voz por y para aragón: José Antonio Labordeta). Ed. Guara, Zaragoza 1982

En INTERNET:
www.10lineas,com/labordeta
Excelente portal dirigido por el periodista y escritor Mariano Gistain; contiene trabajos de Alfredo Pérez Lasheras, Javier Delgado, Luis Alegre, Antón Castro, José Luis Cano, Eloy Fernández Clemente y Rosendo Tello.

A lo largo de los últimos treinta años se ha generado una gran producción de artículos, reseñas, críticas y noticias sobre J.A. Labordeta en los distintos medios de comunicación. Una referencia de los mismos hasta el año 1982 se encuentra en el excelente libro de Jean-Jacques Fleury.


 

 

P O E M A S

C A N C I O N E S

PRESENTACIÓN   BIOGRAFÍA DE LABORDETA
ALGUNAS CLAVES PARA LA LECTURA DE LA OBRA DE J.A.L.
BIBLIOGRAFÍA Y DISCOGRAFÍA
SOBRE LABORDETA, BIBLIOGRAFÍA BÁSICA

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A N T O L O G Í A   de   P O E M A S
de

José Antonio Labordeta
Realizada por
J A V I E R   A G U I R R E

  
^

Derechos reservados: de los poemas, J. A. Labordeta; de la Antología, Javier Aguirre.

José Antonio Labordeta
P Á G I N A   P R I N C I P A L


18.6.01